A vueltas con las emociones y el trabajo

Alicante, 17 de septiembre de 2010.

Un nuevo curso en Elche y nos volvemos a ver en los corazones a través de la máscara, del autómata, del títere, dignificados.

Primer día: Máscaras en busca de un escultor que les de vida, sin saber (exagero) que sólo ellos pueden ser su propio Pigmalión: Actores y directores de su propio destino, abriendo “la famosa caja de los truenos” de las emociones.

La caja de Un Chien Andalou, de Buñuel y Dalí

Pandora fue aquella que tenía en su casa  una caja perteneciente a su hermano que la guardaba celosamente; finalmente, un día  la muchacha quebró el sello y abrió la tapa para mirar dentro. Pero en ese mismo momento escaparon de la caja una multitud de plagas para atormentar a los humanos que hasta ese momento vivían felices, sin ese conocimiento. Y desde entonces les asolaron tormentos como las enfermedades,  la envidia y la ira, la locura y los vicios y la venganza para el alma;  y todos estos males se repartieron por el mundo. Aunque la caja también contenía las virtudes y los bienes  estos subieron al Olimpo, junto a los dioses, sin tocar a los hmanos. Ante ese fatal error,  Pandora se apresuró en cerrar la caja, pero ya era tarde, todo el contenido  había escapado, exceptuando una sola cosa que yacía confundida al fondo,  la esperanza.

Este es el Mito griego. Hoy el Olimpo está muy cerca,  hoy los humanos  se alejan de sus  mitos: La caja de Pandoraa a veces me parece que sólo contiene las emociones de cualquier ser humano y puede ser abierta de nuevo para que nos movamos, para que actuemos, para que sintamos. Con las cajas cerradas no hay forma, hoy ya no, las personas necesitamos desmontarlas.

Todo esto ya lo sabían y nos lo mostraban Buñuel y Dali al abrir y cerrar aquella caja en Un Chien Andalou, o David Lynch cuando hace que Naomi Watts abra la caja del subconsciente en Mullholand Drive, para dejar de vivir la fantasía y la mentira de un Hollywood de cuento hadas. O en la reciente The Box, caja fascinate, reveladora, atractiva, devoradora…

La cerraduras existen para ser abiertas.

La caja de Mullholand Drive, de David Lynch

Mulholland Drive, de David Lynch

 

Segundo día en Tempe: Se abrió la caja de las caricias, se abrió el recuerdo en flor, el recuerdo enterrado, se abrió.

La Verdad, la Realidad, el Deseo estaban ocultas en una cajita, muy bien decorada, eso si, al alcance de nuestra decisión, de nuestra voluntad. Y quizá  cuando nos  educaron nos metieron toda esta Bellaza  propia del ser humano en una de ellas y nos contaron que era  la de Pandora con sus famosos truenos, que los Bienes pertenecían a los dioses.

Regreso de la formación: Fue suave el camino, amable y bello. Más sonrisas en la empresa, más sonrisas en el alma. Algunos ya saben que son los únicos poseedores de la llave que abre lo escondido por años de razón y ciencia.

El autómata, la máscara, se ha hecho poema y sigue su camino.

El beso, de Magritte

El beso, de Magritte


'A vueltas con las emociones y el trabajo' Hay 2 comentarios

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  1. 22/09/2010 @ 11:25 Emilia

    Luis acabo de llegar, he leido tu blog y no puedo por menos que contarte .
    Hoy por primera vez en más de 30 años, he dejado que mis emociones salgan libres, sin verguenza, en el trabajo y me encuentro muy bien. ¡He abierto mi caja de los truenos! o más bien MI CAJA con todo lo que hay dentro de ella.
    No podia por menos que compartirlo
    Un besazo Emilia

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    • 23/09/2010 @ 05:54 Luis Dorrego

      ¡¡¡Me alegro tanto, querida Emilia!!!
      Ahora selecciona y equilibra, si te apetece, claro.
      Y ¡disfrútalo!
      Besos

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