EL ARTE DE LA SEDUCCION (segunda parte)

A mi me gusta pensar que existen dos tipos de seducción: una menos legítima, que sería la que implantaría la manipulación y llegaría hasta el engaño en un juego de poder. Y otra que nacería de los más profundo de nosotros, de nuestro ser interior, de nuestra esencia. En la primera, nos convertimos en personajes, en máscaras, para conseguir el objeto de deseo. Y lo que suele ocurrir es que para construir ese personaje invertimos el tiempo que pensamos necesario leyendo artículos y libros, buscando en Internet, y apuntándonos a los cursillos de seducción que existen para aprender mil y una técnicas que conviertan en éxito esta pretensión. Y al hacer esto nos alejamos de nosotros mismos, ya que en realidad este personaje construido lo que llega a esconder es nuestra falta de autoestima, nuestra carencia de amor bien entendido, que sería otro de los caminos para seducir.

Para mi este descarrío se origina de la siguiente forma: desde niños recibimos instrucciones para dejar de ser quienes somos, nuestra cultura y educación así lo permiten porque mira mucho más hacia el exterior, la sociedad, que al interior de las personas. Desde la necesaria adaptación a un mundo social hasta el temible “qué dirán”, nuestros educadores consiguen que aprendamos a utilizar “máscaras sociales” y llegar a ser maestros en ellas, tanto es así que muchos de nosotros perdemos nuestro verdadero ser en medio de tanta “representación”. Y al crecer con ello finalmente convertimos el “enmascaramiento” en algo habitual y creemos que “actuar en la vida” es algo “natural”. Tenemos máscaras para casi cada situación y ambiente. Y claro, suponemos que para seducir también es necesario construir nuestra “máscara de seductor”.SEDUCCION 2-1

En Internet hay consejos y reglas para seducir y así ir elaborando “el personaje” y algunas incluso tocan temas sustanciales para mejorar como personas. Sin embargo la mayoría de ellas se alejan de la parte humana. Allí se puede leer que para seducir a un hombre hay que seguir estas cinco reglas de oro: la primera es “sentirse y creerse un bombón”, la segunda “atraer”: Para atraer a alguien hay que ser natural. Sobre todo piensa que si representas un papel que no es el tuyo luego te va a ser difícil salir de él. Pero, ¿cómo puedes atraer a un hombre? Puedes seducir con la mirada, con una caída de ojos lenta o una sonrisa amplia, también con tus gestos o con tu forma de cruzar las piernas. No hace falta que reproduzcas la escenita de Instinto Básico, pero muévete y exprésate con todo tu cuerpo para seducir, para que la otra persona note esa cercanía contigo y entréis en sintonía. Y continúa con la tercera regla que consiste en usar ¡ropa interior adecuada!: Imagínate que te pilla con esas braguitas de fondo de armario o con un sujetador medio desecho, ¡¡arggg!! ¡esto no es bueno para las técnicas de seducción. La cuarta es comportarse de una forma “misteriosa” (!) y la quinta la ¡autoconfianza!: Una de las reglas esenciales en esto de las técnicas de seducción es la autoconfianza. Así que cabeza alta y pecho para adelante porque ¡tú lo vales! Si te sientes insegura transmitirás esa inseguridad a la otra persona y esto no es nada óptimo si lo que quieres es ligártelo.

En Internet no se encuentra nada de lenguaje sensible o emocional. La consigna es no te dejes dominar por tus emociones, ni tus sentimientos, en cambio tus pasos deben ser calculados en base a tu juego de seducción. Así, en otro lugar se puede leer: Nunca dejes que una situación externa defina tu estado emocional. Si una mujer te rechaza y te sientes triste por eso, estás dejando (porque tú así lo deseas) que una situación externa defina tu estado emocional! Nadie puede manejar tu estado emocional a menos que tú lo permitas. Tú eres el amo y señor de cómo te sientes y la manera en que ves la vida, si lo haces de una manera positiva aumentarás enormemente tu atractivo con las mujeres.

¡Que buen consejo! Y ¿cómo se hace eso? Si hasta hace poco las emociones no eran casi ni admitidas en el hombre, si no se ni cómo se llaman, si me han repetido hasta la saciedad que mostrarme emocional es de seres inferiores, ¿cómo voy a convertirme en “el amo y señor de como me siento” cuando por lo general, tiendo a esconder mis emociones y sentimientos porque creo que es síntoma de debilidad?

Existe también otra vertiente de la seducción manipuladora que es más sofisticada y utiliza unos recursos que ya han sido probados en otros lugares con éxito. Me estoy refiriendo a la kinesiología, a la hipnosis y a la P.N.L. (Programación Neurolinguística). Todos ellos, muchas veces, en combinación, al parecer con éxito.

La mayor parte de estas “metodologías”, por variadas que parezcan, tienen algo en común que es conseguir la presa de una forma sorprendente, inesperada para la víctima. Ser impredecible es uno de los requisitos para este personaje que “sale de caza”. De esa forma, se asegura que este seductor triunfará. Para ello, describen, hay que actuar de una forma segura al acercarse a la víctima, hablar e incluso tener un contacto físico con ella, pero… ¿cómo voy a conseguir el acercamiento si me tiemblan las piernas solo de pensarlo y cuando lo consigo balbuceo al hablar o digo lo opuesto a lo que pensaba?

Es suma, todos los métodos, estrategias y técnicas basan su fuerte en acercarte a alguien y hacer algo que no estás acostumbrado a hacer en tu vida diaria. Y, claro, puede que funcione a la hora de sorprender y manipular desde ese lugar a las personas, pero no lo hacen desde el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. El ser humano, su sensibilidad y su alma, quedan en un plano muy alejado de lo que pretendemos aquí.

Afortunadamente existe otro tipo de seducción, la sincera, la directa y amorosa. Una seducción que nace de nosotros mismos, de nuestra autoestima, de una percepción positiva de lo que nos rodea, que nos permite valorar las cualidades que forman parte de nuestra persona y contemplar el mundo con otros ojos.

Un nuevo concepto de seducción que no nos deja caer en trampa mental de la necesidad de gustar, de agradar a los demás por encima de mi mismo. Ya que una cosa es estar contento con mi ser, aceptarme como soy, y otra consiste en abandonarme a la máscara, o recurrir a estrategias para ser aceptado, o incluso esperar el reconocimiento del otro. Y lamentablemente esto es lo que solemos hacer.SEDUCCION 2-2

Para mi, la palabra seducción no es sinónimo de manipulación sino de atracción, de admiración y de amorosidad. Cuando estamos atrayendo o siendo atraídos desde lo mejor de nosotros mismos se ponen en marcha nuestras emociones, es decir, la parte menos racional de nuestro ser, y nuestro inconsciente comienza a hablar a través de nuestra comunicación no verbal: Nos puede cambiar desde el color de la piel hasta el olor corporal, se nos dilatan las pupilas y llegamos a decir que nos brilla la mirada. Si somos seductores amorosos nuestra confianza sube, toda nuestra persona se activa y nuestra biología segrega sustancias que activan nuestras sensaciones y los sentimientos generados suelen ser más positivos. El miedo a lo que piensen los demás se difumina ya que el seductor se siente seguro en cualquier situación y afronta bien las críticas. El seductor con luz propia achaca los fracasos al mundo exterior y los éxitos a sus propias habilidades. Así lo que atraiga será fruto de su propia estima, confianza y amor.

También tiene más claras sus limitaciones ya que, al conocerse más, sabe hasta donde puede llegar, es decir, se plantea muy claramente sus objetivos. Por lo tanto es una persona activa que mira dentro de la persona que desea atraer para escucharla desde un ángulo diferente al cotidiano, es decir, desde su interior.

Por tanto, seducir desde nuestro atractivo esencial es una aventura emocional donde se manifiesta nuestra intimidad a través de signos de comunicación extensos cuya intención es interactuar con los demás. Es decir, sucede en ambas direcciones, entre una pareja, entre empleado y jefe, entre alumno y docente, en todo tipo de encuentro social, sin que necesariamente conlleve una connotación sexual. Y es ahí donde entran todos “los otros”, no solo las futuras parejas, sino ¡los demás! Vivimos rodeados de personas que nos definen, nuestros hijos y nuestros compañeros de trabajo, la conductora del autobús y el vendedor de periódicos. Todos ellos nos dicen quienes somos y en muchas ocasiones ni les miramos a los ojos. No vivimos aislados.

Cuando preparábamos, con mi amiga Pilar, el Taller de Seducción que al final realicé a solas, nos encontramos en una cafetería y ella me comentó: “Luis, yo no termino de entender lo que tu llamas seducción, ¿me lo puedes explicar, por favor?” Yo le contesté bromeando pero en serio: “Pues es muy fácil, Pilar, es desear algo y conseguirlo. Es mirar a esa chica”, y efectivamente había una mujer al otro lado de la barra junto a un hombre, “y que ella te mire y venga hacia nosotros”. No es fácil de creer aún hoy, pero realmente fue lo que sucedió: la mujer levantó la vista, la posó sobre nosotros y se dirigió al lugar donde estábamos y nos preguntó que quienes éramos y a qué nos dedicábamos… ¡porque se había sentido atraída! “Casualmente” ella, Marta, se dedicaba a labores también terapéuticas y hoy somos amigos.

Por tanto un seductor siempre será quien te vaya a invitar a viajar por caminos emocionales, posiblemente desconocidos tanto para él como para aquellos a los que seduce. El seductor te estimula a crear senderos que no llevan a parte conocida alguna, sino al riesgo y la aventura, posiblemente el riesgo y la aventura de la vida misma. Y siempre con el final feliz de la experiencia vivida durante el proceso de la atracción mutua.

Todo esto no se puede enseñar con técnicas o formulas mágicas, está en tu persona, en tu sensibilidad y en lo mejor de ti. Está en tu capacidad de amar y de amarte. Por eso es un arte que nace de lo más profundo, de tus más altas cualidades, de esas que quizá hoy ya no se valoren en los mercados de la sociedad, ya que como afirmó Oscar Wilde, en el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza. Seducir es, en suma, escuchar con el corazón y asomarse con tu alma al corazón y el alma del otro.

EXTRACTO DE MI NUEVO LIBRO “EL ARTE DE LA SEDUCCIÓN”, DE PRONTA APARICIÓN.

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  1. 09/10/2015 @ 08:25 Irene

    Luis, gracias por este artículo. Nunca podría haber expresado tan bien la etapa por la que justo ahora estoy pasando, y que tiene muchísimo que ver con lo que tú narras. La verdad es que no lo habría llamado “seducción”, pero leyéndolo, sí, ésa es la palabra. Y ahora que me siento seductora casi por primera vez en mi vida (y no ha sido algo consciente; todo lo contrario), noto cómo la predisposición de los demás hacia mí ha cambiado, pero claro, porque antes he cambiado yo. Creo totalmente en que todo tu cuerpo cambia cuando tú cambias por dentro; yo lo estoy sintiendo ahora y es algo que parece magia 🙂 Me guardo este artículo para leerlo y releerlo. Un abrazo!

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    • 09/10/2015 @ 11:08 Luis Dorrego

      Irene, muchísimas gracias por tu bonito mensaje. Y me alegro muchísimo de lo que me cuentas, de que te hayas convertido en una seductora de corazón!!!! Espero que salga pronto el libro y que también te guste como este artículo! Un abrazo de corazón!

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