Festival de Almagro y Emociones Actorales y II

El duque de La Rochefoucauld escribió en el siglo XVII: “Las pasiones son lo únicos oradores que siempre persuaden. Vienen a ser un arte de la Naturaleza cuyas reglas fueran infalibles; y el hombre mas simplemente dotado de pasión persuade mejor que el mas elocuente que no la tenga”.

Terminó el Festival de Almagro entre sinsabores diversos y frío, mucho frío en los escenarios, que no en la localidad manchega. Desde La Fura del Baus, con su estética metalizada un tanto pasada ya, a la Compañía Nacional de Teatro Clásico que continúa con su estética minimalista y distante del espectador, no ha emocionado ningún espectáculo y el Festival ha caído.

De las obras que pude ver se salva sobremanera la pieza dirigida por Ana Zamora que destacó por su sencillez y gran emocionabilidad; os la recomiendo: La Danza de la Muerte.

Allí no hay máscaras posibles, la verdad es una sola: No existe la vida sin la muerte y huir de esta última es un acto más de ignorancia y futilidad. Y esto hace levantarse al público de sus butacas y aplaudir, no solo el trabajo del equipo, sino el simple hecho de devolvernos la idea del destino humano con la hermosa y sencila belleza que  solo las obras de arte pueden reflejar y con una elocuencia que fascina.

La danza de la Muerte, dirigida por Ana Zamora

Si las pasiones son más persuasoras que las ideas, aún me sorprendo cuando un actor recibe un premio en este festival y ante su público suelta un discurso desapasionado, un discurso carente de implicación personal  y por supuesto de emoción. Lo hace para satisfacer y quedar bien con  todas las personas e instituciones que “deben de estar nombradas”. Es decir, un discurso poítico.

Y si los actores hacen discursos políticos y los políticos no hacen de actores en los parlamentos, ¿dónde queda el orador apasionado en nuestro solar patrio? ¿de dónde van poder tomar modelos los jóvenes que nos siguen…? ¿de los púlpitos, de los estadios, de los programas de TV?

Al recoger hace unos días un premio  me emociono al recibirlo (lo hago sin esfuerzo, es habitual en mi), las palabras me salen llenas de emoción y voy descubriendo como el resto de los galardonados hablan en público con una gran distancia, recitando la lista de la compra, cuando menos. Algunos se me acercan y me comentan, en secreto casi: “te has emocionado”, “se te ha notado”, como si fuera una enfermedad ignominiosa.


'Festival de Almagro y Emociones Actorales y II' Hay 2 comentarios

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  1. 01/08/2010 @ 23:19 Cristina Regueira

    Hola,
    Aquí siguiendote. Sin poner en duda tu comunicación me cuesta creer que en un Festival como Almagro recoger un premio no pueda mostrarse emotivamente. Pero ¿qué nos pasa tenemos miedo a las emociones? ¿cómo puede pasarnos eso a los actores?
    Un saludo.

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    • 02/08/2010 @ 05:59 Luis Dorrego

      Hola Cristina,
      primero, gracias por seguirme y en segundo lugar me gustaría poder contestar a tus preguntas y aventurar una de muchas explicaciones: SIn dar nombres, este actor sabe de donde viene su salario y como bien agradecido dedica su premio a los que le mantienen en el puesto, es decir a los políticos, es decir, a papá subvención, a mamá dinero público.
      En mi opinióm, la subvención directa ejercida en nuestro país desde hace más de treinta años, ha exterminado la posiblilidad de conseguir a unos profesionales que conecten con su público también con las emociones. El discurso no se puede dirigir a quién no paga el espectáculo, sino a los que lo mantienen.
      También creo que en las escuelas hoy no se imparte una formación profunda sobre el uso del cuerpo y las emociones, aunque en eso no estoy completamente seguro; ahí podrías decir algo tu… ¿te parece?
      Saludos.

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