MARCAR LA DIFERENCIA

Marcar la diferencia, ser innovadores, creativos, encontrar soluciones imaginativas, todo ello parece ser un valor bien elevado hoy en día en el mundo profesional. Y ¿dónde se encuentra todo ello? ¿Hay cantera?

Gracias a un amigo que me pidió acompañamiento en su proceso de cambio profesional y después de una sesión de coaching larga, nos dimos cuenta que el origen radicaba en queexistía un nudo emocional fuerte con respecto a sus padres y generosamente me envía este video para compartir ese descubrimiento:

Todos imitamos a los padres, son nuestros modelos, los primeros y los mas importantes. Además nos marcan directrices, nos envían mandatos para que de alguna manera los sigamos  y depositan en nuestras mentes infantiles su forma de relacionarse emocionalmente con el mundo. Y nosotros, bebés, niños, jóvenes y adultos, los seguimos como si de una programación se tratara y aún cuando pensamos que no lo hacemos surge,  en ocasiones, la forma inversa, el rebelde. El caso que las implicaciones emocionales están ahí, como una maraca de nacimiento,  y muchas veces se reflejan en nuestro comportamiento de una forma inconsciente, eligiendo pareja o lugar de trabajo.

Los mandatos de nuestros padres se obedecen ciegamente, de una forma no consciente, ya que si no los seguimos aparece el mayor temor de un niño, que es que sus padres no le quieran y le abandonen. Tanta fuerza y poder tienen…

¿Y qué sucede en el mundo laboral cuando entramos a trabajar en una nueva empresa? ¿También imitamos comportamientos emocionales? ¿También copiamos a “nuestros padres”?

Si, eso es lo que sucede y sinceramente no podría creer que esto fuera posible en igual medida que en la familia, pero así sucede. Cuando entramos en una organización, como cualquier sistema, se produce una etapa de observación para luego pasar a ajustarse al comportamiento que surge desde la dirección. Y ese proceso suele ser no consciente.

Si partimos de la idea de que “una organización sana es aquella en la que a todo el mundo le gustaría trabajar”, cuando en la empresa se imitan actitudes “no sanas”, es decir, que la comunicación no es fluida, cuando los valores son contradictorios con las acciones, por poner un par de ejemplos, ¿tendríamos que tratar a la organización como a una famlia disfuncional e intervenir “terapeúticamente”?

Si la cúpula de la empresa (los padres en una familia) tienen un comportamiento emocional autoritario o indolente, en las posteriores escalas de la pirámide imitarán (e imitan) este hábito por fidelidad o superviviencia.

Entonces ¿cómo fomentar la innovación, la creatividad,  si nos atenaza un comportamiento que no permite el cambio? ¿Qué emociones están ligadas a estos comportamientos?

Como en el primer video, los padres lucharon toda su vida, por miedo, contra una diferente forma de ver el mundo, y  ese míedo, ese pánico ese “terror” es paralizante. Y ese vínculo emocional es tan potente que, como en una familia, se sigue ciegamente, inconscientemente. Solo el hijo, con valor y cierta rebeldia, puedo ver distintas opciones y formas creativas de transitar la experiencia de la vida. ¿Es posible que muchos  directores de empresas quieran que sus colaboradores cambien y se creen nuevas actitudes en los empleados sin cambiar ellos?

Muchas veces sucede que, por objetivos diversos, una organización decida iniciar un proceso de cambio sin la implicación de sus directivos más altos. En lugares como EE.UU., cualquier cambio en las empresas, cualquier innovación es  la cúpula la primera en comenzar a realizar el proceso. Afortunadamente en nuestro país ya está comenzando a seguirse ese ejemplo.

No creo que podamos pedir a los demás que creen, que sean innovadores, diferentes, si no lo observan en el  modelo que tienen delante, en los padres o los directivos o dirigentes que son los que, liderando, marcan la orientación del camino.


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